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Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica

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El Estudio MEPAFAR concluye Imprimir E-Mail
jueves, 17 de diciembre de 2009

dani paEl  “Estudio sobre la utilidad de la medida de presión arterial en la farmacia en la práctica clínica” (MEPAFAR) ha concluído. Éste ha sido iniciativa del Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granda y ha sido parcialmente financiado por laboratorios LACER. El coordinador del estudio ha sido Daniel Sabater Hernández, al que podemos ver a la derecha.

Es un estudio que aporta información inédita hasta el momento. La más relevante hace referencia al acuerdo entre la medida de presión arterial en la farmacia y los dos métodos de medida de la presión arterial más valiosos y recomendados (por las sociedades científicas relacionadas con la hipertensión) en la actualidad por su mayor valor pronóstico y precisión a la hora de evaluar el estado de la presión arterial del paciente: automedida domiciliaria de la presión arterial (AMPA) y monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA).

Han participado 8 farmacias comunitarias de Gran Canaria, en cada una de las cuales ha colaborado un farmacéutico. Los colaboradores en el trabajo de campo han sido: Antonio Artiles Campelo, María Esther Artiles Ruano, Ana María Contardi Lista, Nayra Díaz Merino, María Fernanda García Morales, Nirma Hernández Peña, María Elena Jorge Rodríguez, Luisa Merino Barber y Fidelina María Santana Pérez.

La población de estudio fueron los pacientes hipertensos tratados con fármacos antihipertensivos que acudían a las 8 farmacias participantes. En total la muestra quedó constituida por 169 pacientes que completaron satisfactoriamente el estudio. Cada paciente midió su presión arterial mediante tres métodos: en la farmacia (4 días, 3 determinaciones cada vez), mediante AMPA (durante 4 días, 3 medidas por la mañana y 3 medidas por la tarde) y mediante MAPA (durante 24 horas, cada 20 minutos durante el día y cada 30 durante la noche). Con esta información de cada paciente, la intención general del trabajo era comparar las cifras de presión arterial obtenidas por cada método (teniendo en cuenta que la MAPA es el método de referencia) y medir el efecto de bata blanca que se produce al medir la presión arterial en la farmacia. Esto es la elevación transitoria de la presión arterial que se produce por la reacción de alerta del paciente cuando un profesional de la salud mide su presión arterial. En definitiva, con todo esto se pretende aportar información que permita conocer si el dato de presión arterial obtenido en la farmacia permite realizar una adecuada evaluación del paciente hipertenso que toma medicamentos para este problema de salud.

Los principales hallazgos del estudio:
  • El efecto de bata blanca disminuye con las visitas sucesivas del paciente a la farmacia: fue despreciable (inexistente) en el caso de la presión arterial sistólica (menor de 0 mmHg) y muy reducido en el caso de la presión arterial diastólica (3 mmHg).
  • El acuerdo entre la presión arterial en la farmacia y la presión arterial ambulatoria (durante el periodo de actividad; método de referencia) se mostró ligeramente superior al acuerdo entre la presión arterial domiciliaria y la presión arterial ambulatoria, independientemente del indicador utilizado para medir el acuerdo entre los métodos (índice kappa, método de Bland-Altman, coeficiente de correlación-concordancia de Lin).
Valorando los resultados, se puede decir:
  • Los resultados del estudio MEPAFAR muestran que la medida de la presión arterial en la farmacia no es diferente a la AMPA en su relación con la MAPA; incluso se ha revelado ligeramente superior. Probablemente esto sea debido al reducido o inexistente efecto de bata blanca, que podría explicarse por la confianza que pueden tener los pacientes en la figura del farmacéutico (“familiarización y seguridad en el entorno”).
  • Aunque es preciso continuar generando más información al respecto, los resultados del estudio MEPAFAR sugieren que la medida de presión arterial en la farmacia puede constituir una valiosa alternativa (al mismo nivel que la AMPA) para evaluar el estado de la hipertensión en pacientes que utilizan tratamiento farmacológico antihipertensivo. Con el hándicap de presentar las siguientes ventajas respecto a la AMPA:
  • No requiere del entrenamiento del paciente, ya que el farmacéutico es quien se encarga de garantizar que la medida se realice en las condiciones óptimas y siguiendo un correcto procedimiento. También se evita que el paciente anote manualmente los datos de la medición (con los posibles problemas de fiabilidad que esto supone).
  • La elección, manejo y mantenimiento de los dispositivos es realizado por un profesional sanitario cualificado, el farmacéutico, con lo que se evita que el paciente pueda estar utilizando un aparato de dudosa calidad y precisión. 
  • No supone coste alguno ni para el paciente, ni para la administración sanitaria, ya que el coste de atención al paciente y de los recursos necesarios lo asume la farmacia. 
  • Se evita la reacción de ansiedad o los cambios en el tratamiento por parte del paciente si es el mismo quien recoge la información. El farmacéutico puede colaborar educando e instruyendo al paciente.
  • La medida de presión arterial en la farmacia es un método de por sí ampliamente demandado por los pacientes y fácilmente accesible, que no suele requerir de una citación previa para realizar la medida de PA.
 
 
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